El equilibrio interrumpido


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Los modelos que involucran curvas y superficies “suaves” tienen una gran ventaja: son susceptibles al análisis matemático. La geometría que hoy se utiliza cotidianamente y que se enseña en el colegio, fue inventada hace 2500 por Euclides, y recurre a elementos representativos como la recta y el círculo, que permiten estudiar objetos con bordes y caras “suaves”.

Sin embargo, la observación más simple del mundo real arroja como resultado que esa abstracción “suave” tiene poco que ver con las exquisitas formas naturales. Una montaña no es un cono perfecto con una superficie tersa y suave, y una nube no se parece a una suave elipsoide ideal. La costa de una isla y el rayo en una tormenta son otros ejemplos de fracturas de la “suavidad” teórica de la geometría euclideana.

Es necesario contar con otro tipo de curvas, con estructuras de mayor complejidad, con multiplicidad de arrugas, circunvoluciones e irregularidades en distintas escalas. Estas formas son los fractales y la geometría tradicional no sirve para tratarlos y es necesario desarrollar otra clase de geometría.

De todas las preguntas a las que la humanidad todavía no encontró respuesta, probablemente ninguna sea más desafiante, misteriosa y controversial que la referida al origen de la vida y a su evolución. El ser humano ha postulado docenas de teorías, desde Tales de Mileto 600 años antes de Cristo, y la teoría darwiniana del siglo XIX ha ganado gran popularidad y hoy es muy aceptada, especialmente porque le da al sistema capitalista salvaje reinante un sustento teórico tipo “la ciencia demuestra la superviciencia del más fuerte”, y esto es lo que utilizan las 4 corporaciones que controlan el 96% de la información mundial para “instruir” a la población en documentales “muy serios” que pasan canales “muy serios”.

Sin embargo, entre los científicos de la teoría del caos (o teoría de la complejidad), existe un creciente respaldo hacia una corriente revolucionaria de la evolución conocida como “emergencia”, que explica como los sistemas simples se convierten “espontáneamente” en sistemas más complejos. Según esta teoría el origen de la vida sería una secuencia de cambios químicos, en la que cada paso incrementa la complejidad del sistema.

Por ejemplo, la Dra. Lynn Margulis, cree que una “nueva clase de célula” que apareció hace 2.200.000 años para convertirse en la base de las células de todas las plantas y animales, no fue el resultado de una mutación genética, sino de una simbiosis, es decir, una cooperación entre células que se protegían entre sí ante una agresión externa que consistía en el aumento de la concentración en el aire de un gas venenoso y mortal: el oxígeno.

Dice la Dra. Margulis que la competencia en la cual gana el más fuerte ha recibido mucha mejor prensa que la cooperación. Pero ciertos organismos superficialmente débiles han sobrevivido “formando parte de entidades colectivas”, mientras que los presuntamente fuertes, al no haber aprendido el truco de la cooperación, han desaparecido y cortaron la cadena evolutiva, de manera que el holocausto por oxígeno podría haber significado un salto cuántico en la evolución. Muchas bacterias murieron intoxicadas por el oxígeno, otras se escabulleron bajo tierra o bajo el mar para protegerse. Otras fueron adaptándose para poder respirarlo.

El moho del bosque es un ejemplo fascinante de esta teoría. Cuando abundan los alimentos en el suelo del bosque, el moho actúa como un conjunto de células individuales, cada cual independiente de sus vecinas y enfrascada en sus propias tareas. Pero cuando los alimentos escasean, estos individuos se “fusionan” en una entidad colectiva, para transformarse en un ser corporativo que se desplaza por el suelo del bosque, siguiendo formas caóticas para sobrevivir (técnicamente fractales). De acuerdo a la teoría del caos y a la matemática fractal, las formas aparentemente desordenadas de la naturaleza contienen un concepto muy poderoso llamado autosimilitud, con el cual puede describirse cualquier sistema de la naturaleza.

Ahora bien, normalmente la evolución tiene lugar a un ritmo tan lento que no es perceptible en una escala de tiempo humana. La especie más apta para la supervivencia domina el panorama. Pero a veces ocurre algo que los biólogos llaman “equilibrio interrumpido”.

El medio cambia repentinamente, y las especies que habían sido dominantes desaparecen rápidamente y son reemplazadas por otras. La evolución hace un salto cuántico y comienza un nuevo ordenamiento espontáneo. Por ejemplo, los ejércitos de Julio César y de Napoleón operaron con 2000 años de diferencia, pero eran básicamente iguales: ambos dependían de las carretas y los caballos. Setenta años después de la muerte de Napoleón, los trenes a vapor podían alcanzar velocidades de más de 70 kms. por hora.

El sistema feudal que duró 1000 años fue reemplazado rápidamente por el avance de la burguesía que terminó en la revolución industrial y en el capitalismo más dinámico que haya existido jamás, el del siglo XIX. La invención de la ametralladora y el avión fue decisiva para terminar con la Primera Guerra Mundial, y la del radar y la bomba atómica para terminar con la Segunda.

Nos toca a nosotros presenciar la desaparición de los bancos y de su capacidad de controlar a los rebaños del mundo mediante el préstamo de dinero que no tienen, a personas que quedan endeudadas por largo tiempo a “tasas de interés preferenciales”, de acuerdo a las órdenes que reciben de entidades superiores como bancos centrales y otras desgracias, que tienen el derecho que les da este sistema centralizado (corporatocracia) de imprimir fiat money de acuerdo a sus intereses corporativos.

Gracias Satoshi